| Poeta Juan José, Calles de Albacete |
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| Albacete - Calles de Albacete | |||
| Escrito por Juan Pablo | |||
| Domingo, 14 de Marzo de 2010 13:50 | |||
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Poeta Juan José García Carbonell
Poco a poco, inexorablemente, Albacete va perdiendo las personas más representativas del siglo XX, aquellas sin las cuales la ciudad y la provincia no hubieran sido lo que son en la actualidad. Estos hombres y mujeres, que ya han pasado a la historia, son los que en vida considerábamos como auténticas instituciones de nuestro entorno. ¿Cómo puede hablarse de Albacete, desde el primer tercio del siglo a nuestros días, sin citar estos personajes ilustres?
Juan José García Carbonell, como otros varios de su fecunda generación intelectual, fue uno de esos personajes entrañables sin los cuales la historia del Albacete de su tiempo no tendría sentido. Para comprender mejor su gran figura intelectual y humana, considero interesante encuadrarla en el contexto de la fecunda generación intelectual de la que formaba parte en Albacete y en toda la provincia. Juan José nació en La Roda en 1923. Hijo de un carpintero, vivió en Albacete, donde se desplazó para estudiar, desde los diez años, fijando después, ya para siempre, su residencia en la ciudad, y ha muerto circunstancialmente en Murcia el 26 de julio de 1999. Sus restos mortales reposan para siempre en el cementerio de Albacete, su ciudad adoptiva. En la última entrevista que le hicieron, declaró: “Albacete es mi nido. Mi punto de partida es La Roda, pero mi nido de vida, Albacete”. Está claro que las ciudades tienen espíritu además de cuerpo, y Albacete, a lo largo de estos últimos 66 años, ha ido transformando su esencia motivada incesantemente por el influjo de Juan José García Carbonell, que aportó muchísimas “briznas de paja”, y de otros materiales muy valiosos, a su “nido”. Porque está claro que este hombre bueno, activo y fecundo, profundamente humano y profesional, fue una verdadera institución cultural en la ciudad y en la provincia donde trabajó activamente como abogado y como funcionario público, pero sobre todo como hombre, como poeta, como escritor, como periodista, como conferenciante. Su amigo y paisano Antonio Morales García, nos narra datos de la primera parte de la vida de Juan José: “Fue el primer estudiante pobre que salió de La Roda con una beca y el primero que conseguiría graduarse; estudió Magisterio y consiguió su escuela; con ese punto de apoyo decidió hacer Derecho, pero lo hizo por libre, sin que esto fuera motivo para perder un paso; se licenció de inmediato con notas brillantísimas y decidió interrumpir su profesión de maestro para ejercer la abogacía; debutó como pasante en un acreditado despacho de Albacete, el de Matías Gotor, allá por lo años cuarenta. Juan José consideraba a Matías Gotor y José S. Serna como sus “hermanos mayores”. En los años 40, recién incorporado a la Abogacía, considerada con justicia la profesión liberal más intelectual de Albacete, sin duda pensaba erróneamente, desde su anterior modestia de maestro rural, que le faltaba mucho para formar parte de la élite intelectual de la capital y de la provincia, entre los que estaban Francisco Belmonte López, Antonio Gotor Cuartero, José Aparicio Albiñana, Matías Gotor y Perier, José S. Serna, José María Blanc, Eduardo Quijada Pérez, Jacobo Serra Martínez, Marciano Pi cazo Soriano, todos ellos abogados, y a los que había que añadir otros como Francisco del Campo Aguilar, Tomás Preciado, Antonio Andújar... Juan José, en su última entrevista, habló con cariño y admiración de parte de esta pléyade de intelectuales, sobre todo los más jóvenes, que le acogieron con entusiasmo y le animaron de inmediato a formar parte del grupo, “en fin lo que era entonces la élite, que circulábamos en torno a la emisora AJ 44 Radio Albacete, y desde allí recitábamos, organizábamos excursiones a los pueblos. Aquí tuve por parte de los mayores, tanto en el Colegio de Abogados como en los ámbitos literarios, una acogida de hermano pequeño recién llegado. Tuvieron por mí afecto y yo tengo por ellos veneración”. Como vemos, la mayor parte de los personajes que formaban esta élite intelectual albacetense eran abogados. Recordemos la poesía social, casi seráfica, de Juan José, que es recordado también como “poeta del sentimiento y de andar por casa”. Efectivamente este es el sentido que tiene su poema más conocido y popular, Aquella navaja de mi padre, donde se rebela poeta de fina sensibilidad y con un estilo humano muy acusado, casi social, definiendo admirablemente todos los buenos y honorables usos que se pueden dar al “temido acero” de Albacete: Éramos como la mayoría una familia pobre, de artesanos. Mi madre repartía la fuente del guisado por los platos. El buen pan de La Roda mi padre hacía pedazos; el pan grande en el pecho, la navaja en la mano. Servía la navaja para todo: Para sacarle punta al tranco, para afilar el lápiz, para el corcho rebelde, para el tocino magro, para mondar naranjas, para mojar la sopa en caldo, para pelar patatas, arreglar el gazapo, cortar el nudo, despegar la caja, y poner un cartón a los zapatos. Echar la sal al huevo, y cortar a la vid el primer ramo. Para pelar la vara del camino y poner nuestros nombres en un árbol. ¡Navaja de mi padre, cuántas cosas hacías en su mano! Cada Feria veníamos padre e hijo cogidos de la mano. Comíamos en la «Cuerda» junto al carro con toldo de un paisano, la merienda que madre preparaba. Y después de los toros padre compraba turrón blando, que era el que ella quería. Pero siempre el feriado fue renovar la fiel navaja. Años después llevé yo sólo el turrón blando. Ahora se fueron los dos, mas compro la navaja y me la guardo. ¡Quizá esta Feria un hijo mío me compre una navaja de regalo! Así, Juan José a secas, sin necesidad de apellidos. “Juan José” se titula el recuadro que al día siguiente de su muerte le dedica en la prensa otro hombre singular de su generación, que, como García Carbonell, también ha dedicado su vida a transformar material y espiritualmente, sobre todo espiritualmente, a la ciudad de Albacete, sin haber nacido tampoco en ella: Ramón Bello Bañón. Juan José, porque este hombre, como Juan Ramón, otro poeta universal, no necesita apellidos para ser conocido en su tierra. Biografías y fuentes consultadas: Instituto de Estudios Albacetenses, personas nacidas o vinculadas a la ciudad de Albacete y su provincia Comments (0)
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Poco a poco, inexorablemente, Albacete va perdiendo las personas más representativas del siglo XX, aquellas sin las cuales la ciudad y la provincia no hubieran sido lo que son en la actualidad. Estos hombres y mujeres, que ya han pasado a la historia, son los que en vida considerábamos como auténticas instituciones de nuestro entorno. ¿Cómo puede hablarse de Albacete, desde el primer tercio del siglo a nuestros días, sin citar estos personajes ilustres?