ERMITAS EN ALBACETE CIUDAD PDF Imprimir E-mail
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Albacete - Edificios y temas religiosos
Escrito por pinotoril   
Viernes, 13 de Agosto de 2010 18:52

 

Un tema poco conocido en Albacete es el de las ermitas, que hubo en nuestra ciudad y a extramuros, a lo largo de su historia. Conocía que eran bastantes, por el plano de 1767, donde puedes ver su situación en la ciudad de casi todas, y otras de oídas, ocho o nueve como mucho diez, pero me he llegado a sorprender durante las lecturas de la cantidad de ermitas que han existido ¡un total de diecinueve! De todas ellas solo nos queda, como en el caso de los conventos, más que el recuerdo en topónimos urbanos o de parajes, ¡no de todas!, claro, de las otras simplemente nombradas en testamentos dejándoles limosnas para decir misas. Actualmente solo queda una, la fue a la Virgen de las Nieves (Patrona de Chinchilla), según nos cuenta Alfonso Santamaría, adosada al palacio de la finca de Los Llanos, decir, que su uso no es público ya que se encuentra en una propiedad privada.

 

En los siglos XVI y XVII había una gran devoción por los santos y sobre todo a los santos protectores contra la peste. Toda esta religiosidad popular se materializó frecuentemente en las ermitas. Dado el carácter básicamente local de este tipo de santuarios, en los que los titulares son protectores de la población y el término donde se encuentran, no solo el clero sino también el ayuntamiento se ocupan de ellos.

 

Ermita de San Antonio Abad. Desde remota fecha existía la casa encomienda y la ermita de San Antonio Abad, o mejor de San Antón como tradicionalmente se le conoce, al norte y extramuros de la población, siempre fue una de las más populares de Albacete y como tantas otras cosas perdida para siempre, aunque el recuerdo y la tradición permanecen vivos en el culto y en la romería que cada 17 de enero se celebra en el Asilo de su nombre pues éste, aunque en distinta ubicación, se estableció originariamente en la mencionada ermita hasta su demolición en 1925. Servida por un sacerdote y un lego de la religión, aunque el patronato era del Ayuntamiento, quien en 1771 construyó un extenso atrio que, con el amplio arco que le daba acceso, este arco fue demolido en marzo de 1891.

Extinguida la orden se cerró la ermita, y la casa se dedicó a albergue de trajineros que con carruajes y caballerías se recogían en el atrio; después se trató de instalar allí la casa de Misericordia o el Hospital. No obstante, el templo volvería a abrirse al culto el 24 de enero de 1792, a petición del concejo en noviembre de 1791, hecho que debió ser al oportuno milagro que realizó el santo a principios de ese año, tocando sola su campanilla y sudando su imagen. Y abierto continuó, cuidando de su aseo y administración un mayordomo que nombraba la Corporación municipal. El cementerio viejo estuvo entre 1805 y 1879 junto a esta ermita, cuya casa de alberguería, la vieja casa de la Encomienda, se convertiría en 1899 en asilo de ancianos, se encargaron de él las Hermanitas de los Pobres.

 

Estuvo situada al final de la calle de su nombre, al otro lado del actual parque Lineal aproximadamente en el número 3 de la actual calle Martínez de la Ossa, no disponemos de fotografías del interior del templo, pero testimonios de personas que la conocieron nos indican que era columnado, techumbre de madera y capilla mayor de piedra. El señor Tormo en su Guía Levante nos da más detalles – el interior de tipo basilical, tres naves separadas por columnas toscanas con cubiertas de armadura aparente, salvo el ábside, de nervadura gótica. El retablo mayor del 1600, con muchas tablas de la época, interesante, de autor desconocido de estilo arcaico, bella imagen de San Antón, de fines del siglo XVIII. – Por otra parte la obra de esta ermita debió iniciarse a principios del siglo XVI. Mateos y Sotos señala que en 1529 se utilizó madera que estaba destinad a continuar la obra de San Antón para la construcción de unas capillas de la iglesia de San Juan. Sabemos, por otra parte, que a fines del siglo XVI se produjeron unos supuestos milagros autentificados por el obispo de la Diócesis

  • ENCOMIENDA: Merced o renta vitalicia que se daba sobre un lugar, heredamiento o territorio.
  • LEGO: Que no tiene órdenes clericales.
  • ATRIO: Anden que hay delante de algunos templos, por lo regular enlosado y más alto que el piso de la calle

 

Ermita de Santa Bárbara. Se encontraba hacia el final de la calle Tejares y dejó su nombre a unas eras, las “Eras de Santa Bárbara” donde ahora se encuentra el Asilo de San Antón, también en su época extramuros de la villa.

 

Ermita de San Benito. Solo Tomás López  habla de esta ermita situada entre las antiguas. Con esta pequeña reseña nos ha sido imposible localizarla en el callejero.

 

Ermita de Nuestra Señora del Carmen. Se hallaba en la calle de este nombre esquina con la calle de las Postas, actual calle Iris. Sus orígenes, según apunta Alfonso Santamaría, puede que sean de principios del siglo XVII. El 21 de enero de 1847, y hallándose en completo estado de ruina, el Municipio cerró la ermita al culto de esta advocación mariana y cedió a la parroquia de San Juan los materiales, retablo y útiles aprovechables, aún hoy, con otra imagen mantiene su capilla. Y el solar fue vendido en agosto de 1865 para edificar.

 

Ermitas de Santa Catalina. Se hallaba a extramuros en el lugar que de la misma ha tomado su nombre las Eras de Santa Catalina, donde se encuentra el recinto Ferial. En el plano de 1767 se observa una edificación bastante grande aunque no esta indicada como templo o iglesia. De los historiadores y cronistas que nos dan noticias sobre las ermitas, Roa la cataloga como inexistente en 1891, y Sánchez Torres menciona un documento de 1766 que decía “con decente adorno para celebrar festividades y misa”.

 

Ermita de la Santa Cruz o del Cristo. Bajo esta advocación hubo en la villa dos ermitas; la más antigua se encontraba camino de La Gineta, en la vereda de Santa Cruz. Tomás López dice que se encontraba junto a la acequia y que sirvió para señalar la división de jurisdicción del terreno entre Albacete y La Gineta, pudiera haber estado situada en lo que hoy es el barrio de ese nombre. Luís G. García-Saúco en el libro “Albacete en su historia”, la sitúa en el límite con el término de La Gineta.

 

Desaparecida esta ermita, la otra estuvo situada en la calle que aún se llama de la Cruz en la salida hacia Chinchilla, cerca de la Cruz de Termino allí instalada. Cuando se demolió, esta ermita, la piedra resultante se utilizó en 1845 para construir la puerta de los Perdones en la parroquia de San Juan, y el solar, al igual que ocurrirá con la del Carmen, se vendió para edificar.

 

Ermita de San Ginés. En algunos textos dedicada a San Ginés de Arlés, mártir de la época romana, se ignora cual seria el origen de esta devoción. Se encontraba en el paraje que aun hoy conocemos por la Hoya de San Ginés, a extramuros de la villa camino de la Pulgosa.

 

Ermita de San Ildefonso o Alifonso. Alifonso como era llamado, aquí, en Albacete, esta ermita la situamos, según el plano de 1767, al otro lado del Puente Madera, donde se encontraba la cárcel. El culto al santo fue recogido después en la parroquia de la Purísima, y en sus proximidades, en la plaza de Carretas, se celebraba una pequeña fiesta popular en su día.

 

Ermita de San Jorge. Dice Sánchez Torres, en su libro “Apuntes para la Historia”

-- hemos oído hablar de la cual no tenemos noticia alguna comprobada --, esto nos hace pensar que cuando se publicó este libro hacia bastantes años que esta fue demolida. La ermita de San Jorge existía en el siglo XVI, situada junto a los manantiales llamados “Ojos de San Jorge”. Que durante mucho tiempo nos han suministrado sus aguas.

 

Ermita de San José. La construyó el gremio de carpinteros de Albacete en solar que, con casita contigua, que debía habitar un agremiado, donó Francisco Ximenez Villanueva por escritura de 21 de marzo de 1608. El doctor don Juan Salvador de la Bastida fundó una pía memoria, dotándola de un censo de ocho mil reales para que en la citada ermita se dijera “la misa de diez”, y Magdalena Sánchez constituyó otra memoria de doce misas rezadas para se dijera una el día primero de cada mes. Tenía otros varios censos y allí se celebraban todos los años la novena al Santo, costumbre restablecida al restaurarse el templo.

A principios del pasado siglo el beneficiado Bastida comenzó, por cuenta y de pecunio propio, la construcción de nueva iglesia, más parece ser que el Prelado le pidió cuentas, y justamente disgustado con tan peregrina exigencia, dejó la obra con las paredes y postes a la altura que alcanzaban los obreros.

Los carpinteros, por espacio de algún tiempo, continuaron atendiendo al culto, que después se vio abandonado, y tan poco interés demostraron por la ermita que en 5 de noviembre de 1876 cedieron al Ayuntamiento las obras del beneficiado Bastida, y allí se construyó una escuela municipal.

El Presbítero don Emilio Ruiz, gran devoto de San José, volvió los ojos a aquel templo en el que empezó a celebrar cultos con constancia, y luchando con dificultades de diversa índole, dio a la ermita cuanta amplitud fue posible, ya que después de la inoportuna cesión de que hemos hablado quedó encerrada en estrechos limites, elevó su techo, la pavimentó, colocó elegantes verjas de hierro en el presbiterio y en el coro y la decoró modestamente, bajo la dirección de don Antonio Martínez Grau, reemplazando el antiguo y vetusto edificio con una bonita iglesia, en la que desgraciadamente no hay la solidez debida, ni menos en la extraña torre que se levantó. Mucho faltaba para la completa realización de los proyectos de don Emilio Ruiz entre ellos la restauración del retablo construido en 1719 y que cuando falleció en 1895 yacía abandonado, y aun cuando existía una Junta de Obras que dimitió al faltarle apoyo, limitándose a consignar en una lápida de mármol que a aquel presbítero era debida la reedificación del templo. En el siglo XX pasó a ser parroquia y no hace muchos años fue demolida para construir el actual templo.

  • PRESBITERIO: Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercado con una verja o barandilla.
  • CENSO: Contrato por el que un inmueble se sujeta al pago de una renta anual.

 

Ermita de Nuestra Señora de Loreto. Solo sabemos, por el plano de 1767, que por cierto viene anotado con el nombre de “El Orito”, que era muy pequeña y se hallaba situada al lado de la de San Antón, suponiendo que dicho plano este bien proporcionado. En esta ermita se colocó el panteón del clero en del cementerio antiguo.

 

Ermita de Nuestra Señora la Virgen de Los Llanos. La primera noticia que tenemos sobre la existencia de esta ermita data de 1466, quizás compartida con San Pedro de Matilla, por lo que podemos suponer un origen medieval., Si esta documentado que en el siglo XVII se iba en romería a la ermita de Santa María de Los Llanos en el paraje de su nombre cerca de la ermita dedicada a San Pedro de Matilla.

En 1836, tras la Desamortización de Mendizábal, se traslada la imagen a la parroquia de San Juan y se abandona la ermita. Adquirida la finca por el marqués de Salamanca, hoy del marqués de Larios, pasa a propiedad privada. Es posible que el edificio de la ermita, sin bóveda pero con tejado, continua existiendo como cochera y almacén, de planta rectangular tiene una simple portada de líneas barrocas sin interés artístico.

 

Ermita de Santa Lucia. Debió construirse en el último tercio del siglo XVI, de esta ermita sólo conocemos el permiso del ayuntamiento a los sastres de Albacete para hacerla, seguramente buscaban la protección de su vista, tan amenazada en su oficio. El texto del permiso por parte del ayuntamiento dice así: Presentaron los sastres una petición para que se les de licencia para hacer una ermita de Santa Lucia en un tomillar camino de Nuestra Señora de Los Llanos, dándoles licencia para ello y encomendarles a los señores Antón Martínez Peral y a Miguel Soriano para que les señalen el sitio y la comiencen hacer. También se recoge en el testamento de Andrés de Cantos de 1581 que se dijera tres misas a esta Santa.

 

Ermita de San Pedro de Matilla. Consta que existía en el siglo XIV. La imagen del Apóstol era objetos de gran veneración y los milagros que se le atribuían atraían muchos fieles, que aumentaron cuando la Virgen de las Nieves, Patrona de Chinchilla, fue colocada en aquel templo. Quizás como replica a la creciente devoción albacetense a su Virgen de Los Llanos, como ya hemos comentado, se encontraba en una cercana ermita.

 

En 1563 (creo que este año esta mal) se renovó la humilde ermita, y creciendo la piedad y devoción construyese dos siglos después, con limosnas de los fieles el templo actualmente existente, en forma de cruz latina, cuyo pie corresponde a al ermita anterior. Los chinchillanos empezaron la obra en 1748 y no se concluyó hasta 1763; pero como en ese tiempo, por auto del Concejo de 29 de mayo de 1752 se decidiera, aunque con carácter interino la cuestión de limites entre Chinchilla y Albacete, quedando por la villa el terreno que la ermita ocupaba, los de la ciudad que vieron prolongarse lo que era interinidad con indicios de convertirse en definitivo, suspendieron la inauguración del nuevo templo, aunque parece se hizo después por acuerdo de aquel Ayuntamiento, de agosto de 1765.

La devoción a la Virgen de las Nieves acabó por imponerse sobre la de San Pedro y a ella se erigió un magnifico santuario adosado a la vieja ermita de san Pedro de Matilla, que es la que aún existente, en forma de cruz latina, cuyo pie corresponde a al ermita anterior.

Adquirida la finca de Los Llanos, en la cual se encontraba esta ermita, por el Marqués de Salamanca a mediados del siglo XIX la hizo capilla de su palacio, con culto a Nuestra Señora de las Mercedes, las imágenes de Nuestra Señora de las Nieves y San Pedro Matilla fueron trasladadas a Chinchilla, al morir dicho prócer siguió aquel templo la suerte de la posesión toda, y después de despojado de cuanto poseía se ha visto sucio y abandonado, hasta que últimamente cuida de él su nuevo propietario el Marqués de Larios.

 

Ermita de Santa Quiteria. En la calle a que da su nombre se halla abierto este humildísimo templo, del cual solo sabemos que don José Azaña por su testamento de 23 de julio de 1755 instituyó en él una memoria de Misas que habían de celebrarse todos los días de precepto, señalando como bienes afectos a ella una huerta, una casa y varias rentas, y que en 16 de febrero de 1870 se vendió por el Ayuntamiento un solar en la calle del Sol, que pertenecía a esta ermita. Estaba en el lugar que hoy ocupa el Colegio Público Cervantes, y permaneció abierta al culto hasta bien avanzado el siglo XIX.

 

Ermita de Nuestra Señora del Rosario. Nada sabemos del origen y poco de la clausura de esta ermita situada en el camino de los Pasos, que así se denominaba la calle Rosario antes de ser urbanizada, al final de ella al otro lado de la Circunvalación. El 9 de octubre de 1844, a consecuencia de haber estado a punto de ocurrir una explosión en la pólvora que estaba almacenada en la oficina de rentas, se trasladó al citado templo. Desde entonces, a este edificio, se le llamaba “el polvorín”, y después pasó a ser propiedad de particulares, que más de una vez lo han convertido en ventorrillo y las carcajadas y blasfemias del beodo han resonado bajo aquellas humildes arcadas. Todavía existía, el edificio, en el siglo XX, se pueden ver fotografías en el libro de Alberto Mateos “Del Albacete antiguo: imágenes y recuerdos”.

  • VENTORRILLO: Bodegón o casa de comidas en las afueras de una población.// Lo que conocemos por “merendero”.

 

Ermita de Santiago de la Espada. Parece ser que se encontraba dentro del casco urbano de la villa, sólo la encontramos citada en los testamentos de Andrés de Cantos, 1581, “que se digan 9 misas en la iglesia del señor Santiago” y de Juana de Anguix, 1619, de importante apellido en la villa, aunque ligado con El Salobral, y de los historiadores sólo la recoge Tomás López (1786 – 1789) pero como inexistente en su tiempo.

 

Ermita de San Sebastián y San Fabián. Se encontraba al final de la calle de San Sebastián, quizás el paraje fuera conocido, en algún tiempo, por las Eras de San Sebastián a extramuros de la población, según el plano de 1767 la sitúa más o menos por la Veleta, esto presuponiendo como se ha comentado que el plano citado este proporcionado a las dimensiones de la villa. En 1620 el ayuntamiento acordaba arreglar pedazo en un cuarto de la ermita que estaba caído, siendo mayordomo de ella el clérigo Juan Fernández de Montalvo. Pascual Madoz en 1845 – 1850, comenta, el estado de esta ermita se encontraba en ruinas.

 

Los Pasos y la ermita del Santo Sepulcro. Los Pasos eran unas casicas a lo largo de la actual calle del Rosario, cuando se iba en romería a la ermita del Santo Sepulcro se hacia rezando el Santo Rosario y en estos pasos se detenía la comitiva para los Misterios. Eran propiedad del Ayuntamiento quien los entregó a particulares para  su cuidado y adorno, pero hallándose en general, en el más absoluto abandono dos o tres de aquellos Pasos han sido demolidos, creemos que hubiera sido fácil pedir responsabilidad o encontrar otras personas con el debido celo para sustituir a los anteriores. La ermita del Santo Sepulcro, con administrador nombrado por el Ayuntamiento, en 1766 estaba habilitada para el culto, parece ser fue reedificada en 1846, pero su estado lamentable era malísimo, y aunque al administrador se le autorizó para abrir una suscripción con objeto repararla y mejorarla, en 1866 y 1867 se hicieron planos y proyectos, pero nada se consiguió

 

BIBLIOGRAFÍA:

Luís G. García-Saúco Beléndez LA IGLESIA EN ALBACETE, del libro “Albacete en su historia”, págs 358.

 

Sánchez Torres APUNTES PARA LA HISTORIA

 

Alfonso Santamaría Conde, ERMITAS Y RELIGIOSIDAD POPULAR EN ALBACETE, articulo publicado en Cuaderno Cultural Albacetense, Nº 24 de junio 1988.

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