| CHACOLÍ, EL HÉROE DE LOS NIÑOS |
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| Albacete - Feria | |
| Escrito por Juan Pablo | |
| Viernes, 28 de Mayo de 2010 09:28 | |
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CHACOLÍ, EL HÉROE DE LOS NIÑOS
Han pasado bastantes años, y todavía cuando rememoramos con añoranza aquellos tiempos, resuenan en nuestros oídos los estacazos que le soltaba la marioneta Chacolí a la bruja mala que quería llevarse a la princesa.
Parece ser que por los años 50, en la feria de Albacete, datos que me han dado informantes que dicen que en esa época, ya actuaban en sesiones de teatro las marionetas en los jardinillos del paseo de la feria. Está comprobado en otras fuentes de los años 60 en los programas de feria, la actuación del teatro guiñol infantil “Las Marionetas de “Talío” en sesiones de tarde, a las cinco treinta. En el programa de feria del año 1963, durante cuatro días de los doce que duraba en aquel año la feria de Albacete, estuvieron representándose para los niños y no tan niños las marionetas en los jardinillos. También esta contrastado en los programas de la feria de los años 1968 y 1973, a partir de este año le pierdo la pista. Me han informado que llegó a actuar en el Parque de Abelardo Sánchez, pero no me acuerdo ni tengo fuentes para darle veracidad al comentario.
El teatro tenía un coqueto escenario y un patio de butacas de sillas plegables. Detrás y debajo, los manipuladores de los títeres de mano. El héroe de sus episodios era Chacolí, una marioneta que siempre era perseguida por una bruja, que regularmente se asomaba por uno de los lados del escenario, o detrás de un decorado amenazando a la princesa. Creo recordar que los niños a coro le avisaban a Chacolí que la bruja estaba al acecho.
-¡Chacolí! ¡Chacolí! ¡Chacolí!- todos a coro. –¡¡Que está allí detrás!! ¡¡Qué está escondida la bruja!! –le gritaban. -¿Dónde? -Chacolí preguntaba, como haciéndose el tonto. Eso hacía que se acrecentaran los avisos de los niños desesperadamente. Luego, cuando la Bruja había hecho de las suyas y estaba a sus anchas en el escenario, salía Chacolí con su dos tablillas y le daba fuerte a la bruja y sonaban los golpes, cuestión que enardecía al público infantil y menos infantil, hasta que esta huía o quedaba sobre el borde del escenario inconsciente, todo ello aderezado por las palmas y los gritos de alegría de los niños que veían como el mal era vencido. Siempre lo acababa con una frase, que decía más o menos -¡¡Toma, toma y toma, y ahora a la basura!!
Siempre era lo mismo, el disimulo de Chacolí, la maldad de la bruja y la inocencia de la princesa a la que quería coger. No había más argumento. Pero aquello a los ojos infantiles era suficiente, y sobre todo su participación y ayuda a resolver la situación. Toda esta puesta en escena de títeres de guiñol y de guante, se le debió a un hombre que era un apasionado de sus muñecos, que por los años cuarenta había viajado por toda Europa para estudiar todas las modalidades del género. El titiritero madrileño de entonces era Natalio Rodríguez López “Talio”, el padre de José Luis Rodríguez Moreno conocido como José Luis Moreno, como ventrílocuo por los muñecos. Don Natalio como lo llamaban sus colaboradores, estuvo muchos años representando sus marionetas en un teatro permanente en el Retiro de Madrid. “Talio” era un autentico Pigmalión que construía sus propios muñecos, escribía las adaptaciones de cuentos infantiles y formaba un equipo de actores para que lo acompañasen. Manejaba con igual destreza los muñecos de guante o de guiñol que las marionetas movidas por hilos que había visto en Italia en el famoso teatro Piccoli. El sabía fundir la realidad con la falsa y ponerlas al alcance de los niños.
En España tenemos referencia de titiriteros a fines del siglo XII. Gerardo Riquier de Narvana, en la Súplica al Rey de Castilla, Alfonso X (en 1274), nos da noticias de títeres y titiriteros que recorren los caminos de la península. Los títeres tuvieron y tienen una bien arraigada tracción en España. Títeres hay siempre en las ferias de los pueblos y en los mesones de los siglos XVI y XVII. Bien lo demuestra la graciosa ocurrencia de Cervantes, al imaginar el episodio del pícaro titiritero Maese Pedro y su retablo de “la libertad de Melisendra”, por el esforzado caballero Don Gaiferos, en el que se prueba una vez más la inocente locura de Don Quijote, que no se le permite separar la fantasía de la realidad. Tengo que terminar con nostalgia, a partir de los años 70, nunca más volví a ver a Chacolí, tal vez esté dormido en un cajón en eterna convivencia junto a su mortal enemiga. Sin embargo no olvidaré aquellas tardes emocionantes que maravillosamente siempre disfute y en las que, al contrario muchas veces que en la vida real, el bien siempre triunfaba sobre el mal. Gracias titiritero Maese “Talio”. Añado lo último que me han comentado sobre este pequeño trabajo de Chacolí. María del Carmen Martínez-Villaseñor, más conocida por su número artístico por la mayoría de la gente como Mari Carmen y sus muñecos. Mari Carmen desde muy niña se sintió inclinada hacia el mundo artístico y pronto se inició profesionalmente en el teatro de guiñol, y durante algunos años estuvo dándole vida a las marionetas, en la misma compañía de Natalio Rodríguez López titiritero Maese “Talio”. Fuentes consultadas:
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